Vivir México Opina: ¿Somos 132?

Un bonito día de primavera, un 11 de mayo para ser más precisa, Enrique Peña Nieto se dirigió a la Universidad Iberoamericana en Santa Fe pensando que se trataba de un día más de campaña... y un día menos en la cuenta regresiva al 1° de diciembre. Pero los eventos de ese día rápidamente se convirtieron en la movilización más grande de estudiantes en torno a una causa política que se ha visto en bastantes años.

Dichos eventos pudieron haber quedado en una simple anécdota, pero la reacción de los medios rápidamente logró captar la atención de los involucrados, causar la simpatía de otros estudiantes y de los sectores de la población más informados, y lo que ultimadamente le dio forma a lo que, semanas más tarde, se conoce como “Yo soy 132.” En esta edición de “Vivir México Opina,” Marco Gómez, Ileana Fernández y Ximena Vega compartiremos nuestras opiniones sobre el movimiento “Yo soy 132,” sus orígenes, su presente, su signado, y sobre el camino que quedar aún por recorrer.

Marco Gómez: "Es momento de pasar de la protesta a la propuesta"

Ante la movilización de personas los medios reaccionaron y los jóvenes obtuvieron la atención que buscaban, pero ahora es momento de pasar de la protesta a la propuesta. Desde mi perspectiva hay cuatro puntos a tomar en cuenta:

  • La organización a través de comités interuniversitarios es una excelente propuesta que dará certeza sobre qué y quiénes son. Sin embargo, es importante que no se pierda la horizontalidad que dota de pluralidad a los grupos y se deberá dejar en claro que no surgen liderazgos, sino representaciones.

  • Hay que definir a qué se refieren con "democratizar" los medios. ¿Mayor apertura? Sí ¿Mejores contenidos? También ¿Imparcialidad? Los medios siempre han tenido agendas, lo que se debe buscar es transparencia. Por otro lado, si son un movimiento surgido de las redes sociales, el internet será un pilar de apoyo básico. El siguiente paso está en comprender que no sólo es un canal de comunicación sino un medio de distribución. En este sentido hay que mirar el crecimiento que han tenido los medios digitales.

  • Alguien va a ganar la noche del primero de julio. A partir del día después a las elecciones y durante el resto de nuestras vidas no queda más que exigir al ganador que cumpla y cuestionar lo que haga. Por otro lado sería importante que como grupo de jóvenes impulsen una agenda de gobierno sobre los temas que les impactan, entre ellos oportunidades de empleo, calidad educativa, participación ciudadana, diversidad sexual y salud reproductiva.

  • Finalmente queda el tema de si el movimiento es en contra de Peña Nieto. Si bien surge de una manifestación en su contra y el intento de imposición de los medios, los reclamos del movimiento no van sólo hacia el PRI sino hacia el sistema político en general. La neutralidad política del movimiento no iría en contra del apoyo o rechazo que personalmente puedan tener. Sobre todo porque podría existir alguien que vaya a votar por Peña pero que también apoye lo que pide el movimiento. La neutralidad es la mejor manera de garantizar el respeto a la pluralidad.

Ileana Fernández: "Su verdadero futuro está en constituirse como un verdadero movimiento democrático"

Como todo gran movimiento, el #Yosoy132 en este momento se configura ya como un grupo de grupos, en los que cada uno tiene diferentes objetivos, demandas y visión de hacia dónde deben de caminar; algunos agrupados por su representatividad universitaria y otros por sus preferencias electorales. En estas semanas han demostrado ser un movimiento que surgió en "respuesta de..." y ahí podemos agrupar de todo, desde los calificativos del PRI a los que confrontaron, pero recogiendo en ello el descontento con la situación nacional y la falta de credibilidad en la clase política. Sin embargo hasta ahora ha carecido de la claridad de "demandar que..." y ahí radican sus posibilidades de crecimiento o desintegración.

Los elementos contaminantes ya están presentes, se han colado personas claramente afines a un partido y candidato político y otros claman por que siga su perfil antiEPN, pero en mi opinión estos caminos no tienen futuro, pues los constituiría como sólo un elemento más de la contienda electoral y no como un movimiento revolucionario (no de armas, sino de pensamiento) necesario en el país. Su verdadero futuro, en mi opinión, está en constituirse como un verdadero movimiento democrático; con metas y acciones encaminadas a la concientización, información y vigilancia del proceso electoral. ¿Cómo? Demandando las reformas que los políticos no han querido escuchar; generando debates donde se analicen las propuestas de los candidatos e informando de su viabilidad, con bases, a la ciudadanía; poniendo en evidencia los actos corruptos de campaña de todos los partidos; vigilando las elecciones y por último respetando el resultado atestiguado y aclarando las inconsistencias por los medios legales. Veremos qué deciden en la asamblea en Ciudad Universitaria. Obviamente yo espero ver lo segundo, porque lo primero los llevará a quedar sólo como un movimiento de rebeldía juvenil alienado por su preferencia u odio con un candidato (de esos ya no necesitamos). Su carácter democrático es lo que les dará la oportunidad de crecer, obtener adeptos de todas las generaciones y ganarse, entonces sí, un lugar en la historia de México como una verdadera Primavera Mexicana.

Ximena Vega: "Se planean más marchas, más concentraciones, pero no se ha trabajado en un pliego petitorio con propuestas concretas"

El miércoles 23 salí temprano de trabajar y mi primera idea fue ir a la concentración del movimiento en la Estela de Luz. Rápidamente hice un cartel con un par de folders usados y me dirigí hacia el monumento. Decir que el caos reinaba sonará dramático, pero fue esa mi primera impresión. La gente caminaba alrededor de la estela tomándose fotos, nadie escuchaba a la gente con los megáfonos, los que parecían ser los dirigentes no podían ponerse de acuerdo sobre el rumbo que tomaría la marcha, y yo me empezaba a sentir incómoda… Tenía la palabra burócrata por todos lados gracias a mi traje sastre, a mi porta gafete en tono “azul-Segob” que sobresalía de mi saco; y varias expresiones a mi alrededor me decían: “aquí no encajas.” ¿Qué pasó? ¿Qué no era este un movimiento de jóvenes? ¿Yo no puedo ser 132?

Tras seguir el desarrollo de la marcha en varios medios por el resto de la tarde, me di cuenta de que no, yo no soy 132. Y no lo soy no porque no me identifique con los ideales, con los sentimientos de desesperación, impotencia y enojo ante los políticos; o porque no quiera lo mejor para mi país. No soy 132 porque hasta la fecha no entiendo a dónde se dirige ni por qué pugna realmente este movimiento. Lo que en algún momento se planteó como un movimiento meramente apartidista y en pro de una mayor transparencia mediática, ahora se debate entre adoptar una posición anti-Peña o en continuar relativamente neutral hacia los candidatos. Se planean más marchas, más concentraciones, pero no se ha trabajado en un pliego petitorio con propuestas concretas.

Y hay algo más que me parece gravísimo: los jóvenes están cayendo en el mismo error de los adultos y parecen olvidar que México es mucho más que sólo el Distrito Federal. A partir de los hechos del 11 de mayo en la UIA, estudiantes de al menos 12 estados han mostrado su apoyo a la causa, algunos de ellos pese a consecuencias bastante serias. Pero nada de eso hace eco en la capital. Si el movimiento decide usar su poder para inclinar la balanza en contra de algún candidato, los votantes de provincia, y nos los capitalinos, serán cruciales para lograrlo.

Imagen: Norte Digital