Recursos disponibles para frenar ACTA

Mientras todos todavía estamos al pendiente de las impugnaciones de AMLO de las recientes elecciones, el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI) ha anunciado mediante un comunicado de prensa que México ha firmado ACTA en Japón; pasándose por el "arco del triunfo" los reclamos de los mexicanos y la oposición de diversas instituciones como Google, el Senado y la Cofetel.

Sin embargo, la función de nuestro mandatario no es la de aprobar leyes. Nuestro país se divide en tres poderes y Felipe Calderón representa solo uno de ellos. El poder que se encarga de autorizar las leyes es el Poder Legislativo y está representado por el Congreso de la Unión, que a su vez está conformado por la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados.

Para que ACTA pueda ser aplicada como ley, primero es necesario que la apruebe la Cámara de Senadores. El Ejecutivo no puede decidir que un día X cosa es legal o ilegal sin antes pasar por la aprobación de las diferentes cámaras. Es por ello que de manera inmediata, los dos recursos que nos quedan son los siguientes:

  • El Senado: Afortunadamente, el pasado mes de julio el actual Congreso rechazó de manera unánime este tratado. Sin embargo, a partir del mes de septiembre entran en función la nueva legislatura; por lo que ellos podrían revivir y aprobar este tratado a pesar de que la actual legislatura lo haya rechazado categóricamente.

  • La Cámara de Diputados: A pesar de que el Senado apruebe ACTA, es la Cámara de diputados quien tiene la última palabra. Existe una gran cantidad de leyes que son aprobadas en la cámara alta, pero al llegar a la cámara baja son rechazadas o modificadas; por lo que serán ellos quienes decidan si entra en vigor este acuerdo.

  • La Suprema Corte de Justicia de la Nación: Evidentemente ACTA va contra la constitución mexicana. Cuando una ley aprobada en las cámaras contradice la Constitución, la SCJN tiene la facultad de rechazar parcial o totalmente esa ley ya aprobada en las diferentes cámaras. Aquí está nuestra última esperanza.

Evidentemente Felipe Calderón escogió estratégicamente la fecha para firmar este tratado: justo después de las elecciones, cuando ya no tiene nada que perder su partido, cuando todavía existen grupos manifestantes pidiendo que se castigue la compra de votos y a pocos meses de que entre una nueva legislatura.

Que sean dos pomos de vaselina, por favor.