Impresiones sobre las balaceras en Michoacán

Pocos días después de que Felipe Calderón tomó posesión en 2006 inició una serie de operativos para tratar de frenar la violencia que se vivía en Michoacán. Ya pasaron casi seis años, su mandato está a punto de terminar y el estado sigue teniendo graves problemas con el crimen organizado. El pasado viernes fue un ejemplo de ello.

Las balaceras

Alrededor de las cuatro de la tarde comenzaron a correrse rumores de una balacera. Los negocios comenzaron a cerrar por precaución y la gente se resguardó en sus hogares para evitar ser un "daño colateral" en este combate a los grupos armados. Pocos minutos después los rumores se confirmaron. Había balaceras en diferentes puntos de la región de Tierra Caliente y los sicarios bloquearon las carreteras en diferentes puntos para evitar que la Policía Federal llegara a reforzar la seguridad.

Cuando hay una balacera en la región suceden casos muy curiosos que evidencian la vulnerabilidad en la que vive una persona en esta región. El que más curioso de todo es que los narcos pueden bloquear toda comunicación en tan solo cinco minutos. Es fácil. Solo es necesario secuestrar un vehículo de una persona que vaya pasando, incendiarlo junto a un poste y esperar a que la fibra óptica que comunica a toda la región se queme. Con esto la gente se queda sin internet y sin la posibilidad de hacer llamadas tanto fijas como por celular al exterior.

También es muy sencillo sitiar la región. El procedimiento es el mismo. Secuestrar algunos vehículos que vayan circulando y quemarlos en la carretera Uruapan - Lázaro Cárdenas a la altura de Taretan. Con esto se deja a toda la población de la región de Tierra Caliente y la costa sin posibilidad de entrar ni salir. Las corridas de autobuses se suspenden y las empresas dejan de operar. Nada entra, nada sale.

Fuerzas castrenses, ¿el error de Calderón?

¿Y qué fue lo que originó este conflicto armado? Desde luego que tiene que ver con los operativos comandados por el gobierno federal en contra de los carteles de la droga, pero específicamente con la creciente entrada en el número de elementos de la Policía Federal.

El pasado domingo se organizó una marcha donde participó la población civil para pedir la salida de la Policía Federal de la región. Los motivos se deben a la supuesta violación de los derechos humanos por parte de las fuerzas policiales a ciudadanos de la región. Pero estas marchas hay que tomarlas con pinzas.

Hace unos meses Milenio publicó un vídeo donde se escucha la grabación de una llamada entre miembros del cartel de los Caballeros Templarios donde se dan indicaciones de que las personas que tengan negocios y no participen en esta marcha se les cobrará una cuota. En estas marchas se exige que salga la Policía Federal de la región, pero no las fuerzas castrenses.

Mientras en otras partes del país se pide que salgan los militares, la población de Apatzingán --y los mismos Templarios-- prefieren que sean las fuerzas civiles quienes abandonen los operativos de Calderón. Sin duda una actitud que deja muchas dudas en el aire.

¿Cómo parar la violencia?

Esa es la gran pregunta que nos hacemos todos. ¿Cómo se podrá parar tanta violencia? Al parecer la estrategia de Calderón es mandando más Policías Federales. La estrategia "panista" difiere mucho de la estrategia "perredista", quienes consideran que la violencia se acabará generando empleos para que los pobres no se integren a las filas del crimen organizado. Sin embargo, la estrategia que más funcionará a corto plazo será la "priísta": hacer como que nada pasa.

Toda acción no popular tiene su costo político. Lo peor viene cuando los partidos políticos buscan sacar provecho. Es un insulto a los ciudadanos aprovechar los momentos de desconcierto de la población para hacer proselitismo a los "gobiernos del cambio", como lo ha hecho el PRD en Michoacán. Se les olvida que Leonel Godoy fue gobernador de ese estado y tuvo la posibilidad de demostrar con hechos una estrategia alternativa a la del gobierno federal. Pero no. ¿Los resultados? Decenas de funcionarios cercanos a el arraigados, un hermano prófugo y una deuda proporcionalmente mayor a la de Coahuila.

Dudo que el próximo Presidente implemente un ataque al crimen organizado que no sea el de sacar elementos de las calles y dejar el control otra vez a los narcos. Como hace 20 años. Calderón ha fracasado y dudo que algún otro partido esté dispuesto a seguir sus pasos.

¿Y el pueblo? Que se joda, como siempre.

Foto: cnn