¿Sólo las madres fomentan el bullying?

Cuando vi el titular "Madres fomentan el bullying, revela estudio" enseguida empezó a volar mi cabeza con la imagen de una madre que empujaba a su hijo a golpear a otro; o de ella violentando a su hijo y que en consecuencia el niño es la forma que aprende para relacionarse y va y lo replica con sus compañeros. Pero como yo no conozco de esas madres (no niego que las hay, pero a mi no me es tan común) mi lado racional entró a detener las imágenes y los juicios adelantados para ponerme a leer la explicación del artículo y ver si no les estaban cargando el muertito. Y efectivamente, una vez que se lee el texto me parece que el título cayó en el clásico amarillismo y generación de culpables cuando me parece, el estudio revela algo más profundo.

Me gustaría leer el estudio de forma más extensa, pero en una breve navegación por Internet no lo encontré. Aun así, por lo mencionado en el artículo, encuentro varios puntos interesantes. Primeramente resaltan que dicho estudio en lugar de centrarse en analizar lo que sucede con la víctima o lo que motiva al victimario (como lo hacen otros estudios sobre el tema) en esta ocasión se centró en el papel que juega el observador en esta dinámica para su estudio.

En el bullying siempre participa el hostigador, la víctima y muchos observadores que se convierten, sin saberlo, en los principales promotores de la violencia al guardar silencio y no denunciar los actos de agresión a los padres de familia o maestros y no se atreven a detener los hechos en el momento en que ocurren, aseveró.

Lo anterior se debe a que las madres no saben transmitir a sus hijos asertividad, que consiste en defender y definir los puntos de vista propios respetando la opinión de otro y en cambio recomiendan a sus hijos guardar silencio para evitar que salgan lastimados, destacó.

El estudio llamado Acoso escolar: taller enfocado a las madres de familia de nivel socioeconómico medio alto, realizado por Gabriela Moctezuma, alumna de la Maestría en Desarrollo Humano de la Universidad Iberoamericana, expone entonces que las madres al motivar en sus hijos comportamientos derivados de las frases "no te metas en problemas", "mantente calladito" o "no digas nada" fomentan en éstos una agresividad pasiva. Lo que -yo concluyo con lo que ella afirma- ha dado como consecuencia la permisividad de que estas situaciones se sigan presentando y vayan en aumento, al grado de que la CNDH afirma que 4 de cada 10 mexicanos entre 6 y 12 años sufren de bullying.

Es entonces cuando digo que efectivamente se les está cargando el muertito a las mamás y voy más allá. Efectivamente creo (y como al parecer propone a partir de este estudio) si se quiere cambiar el comportamiento de los niños, en un proceso relativamente rápido, es necesario cambiar a la principal influencia en su educación que hasta la fecha en nuestro país siguen siendo las madres. Pero me parece que en lugar de buscar culpables directos en los cuales cargar la responsabilidad, no hay que perder de vista que esto no se da por un "qué malas madres que educan mal a sus hijos". Sino que esa es la educación general que se da en nuestro país porque esa es la actitud general en la sociedad: "no te metas", "guarda silencio", "para qué denunciar", "más vale aquí corrió que aquí murió", "patitas pa' que las quiero", y tantas frases más que definen nuestra actitud ante el abuso. ¿Cuantas veces comentamos el pasó esto y nadie hacía nada?

Es más, valdría la pregunta ¿qué actitud le puede enseñar una madre a su hijo cuando muy posiblemente ella es también víctima de un abuso, y nadie dijo nada, ni ella, ni quien haya sido testigo? Según el Inmujeres en algunas entidades como el Estado de México el porcentaje de mujeres violentadas llega hasta el 60%. Lo que nos puede dar una idea de que la actitud transmitida a los niños no es resultado de una omisión o inconsciencia de parte de las madres, sino de una actitud aprendida. Una actitud general de la sociedad en donde el grande abusa del chico, el más fuerte del débil, el poderoso del desprotegido. Y que en consecuencia se filtra en los ejemplos que se da a los niños, probablemente más enseñado por las madres, pero apoyado por el padre, y por todos los agentes que influyen en la educación de los niños.

Pocas veces las problemáticas de los niños surgen de la nada. Generalmente son un reflejo de lo que hacen o dejan de hacer los adultos. Tanto en lo individual como familia, como en lo general como sociedad. Es bastante difícil encontrar la raíz del problema y también reconocer el error. El bullying viene de un círculo de violencia que no hemos sabido contener. Y por eso es tan importante el empoderamiento de la mujer del que tanto se habla, pues como dice Gabriela Moctezuma "si las madres adquieren asertividad lo transmitirán a sus hijos y es posible detener el círculo de violencia no sólo en las escuelas, sino en la sociedad".

Foto: las - initially