El proyecto Los Pericúes para Cabo Pulmo retira su solicitud de autorización

No ha pasado ni una semana de que aquí en Vivir México anticipábamos el nuevo conflicto que se daría en Cabo Pulmo, cuando este ya dio de qué hablar a los grupos ambientalistas de la región, propiciando que -al menos por el momento- el proyecto Los Pericúes haya retirado su solicitud de revisión y aprobación ante la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Dicho proyecto, promovido por la empresa Desarrollos la Ribera (pero detras del cual los grupos ambientalistas identifican claramente a la empresa OHL), propone un nuevo proyecto en el lugar donde se canceló el anterior conocido como Cabo Cortés. De principio, la rapidez con la que se ha dado la presentación provoca muchas dudas sobre su correcto diseño y planeación. Para nosotros han sido poco más de dos meses, pero para la ONG Amigos para la Conservación de Cabo Pulmo, fueron sólo 20 días los que pasaron de la cancelación pública de Cabo Cortés, a que la titular de la Semarnat, Elvira Quesada, les anunciara que ya había un nuevo proyecto, que ya había una nueva compañía y que quería platicar con ellos.

Al proyecto Los Pericúes, lo promueven como un mejor proyecto y sobre todo sustentable. Sin embargo, no tardó en causar la molestia de los grupos defensores de Cabo Pulmo, pues una vez analizada la propuesta -colocada en Internet por la Semarnat para que la consulten los interesados- no pueden calificarla de otra forma más que como un "refrito". "Es como si nos hubieran dado atole con el dedo", dijo Judith Castro Lucero, presidenta de Amigos para la Conservación de Cabo Pulmo.

Según las observaciones a partir de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) -publicada por Semarnat- Los Pericúes tendría 23 mil 400 cuartos de hotel (en lugar de los 27 mil que se planteaban para Cabo Cortés), una marina con 300 posiciones (en lugar de 490), dos campos de golf (la misma cantidad, pero al parecer con menos hoyos), y la misma concesión para utilizar 4.5 millones de metros cúbicos de agua al año. Esto ha causado el disgusto de la comunidad y los diferentes grupos defensores, porque como dice Patricia Arendar, directora ejecutiva de Greenpeace México:

Nosotros recibimos un correo el 14 de julio de 2012 de la comunidad donde nos relatan que Elvira fue, con una serie de funcionarios, a comentarles que esta era una empresa mucho más seria y comprometida con el medio ambiente, pero no hay proyecto sustentable con 23 mil 400 cuartos en un ecosistema desértico.

El nuevo proyecto tiene menos cuartos de hotel y reduce el número de hoyos de los campos de golf, pero eso no lo hace un proyecto sustentable. Seguimos teniendo un mega complejo turístico con una gran demanda de agua en medio de un ecosistema semi-desértico y eso es lo menos sustentable que existe para Baja California Sur.

Además, la molestia que les ha generado este nuevo proyecto a los grupos ambientalistas y defensores de Cabo Pulmo no radica solamente en el supuesto "nuevo proyecto", que por lo que dicen es la misma gata pero revolcada, sino nuevamente la actitud de las autoridades. En nuestra publicación anterior mencionaba que de antemano ya no existe la confianza en el actuar de estos, pues los responsables de las autorizaciones ilegales de Cabo Cortés siguen ahí, sin recibir sanción, a pesar de que se les ha denunciado; y ahora el comportamiento de representantes de la Semarnat nuevamente deja mucho que desear:

"Un Secretario del medio ambiente vigente no tiene por qué ir a anunciarnos, sin que haya ingresado formalmente el proyecto, que es un proyecto sustentable y que van a venir a hablar con nosotros. ¿Qué estaba haciendo? promoviendo a la compañía, preparándole el camino a la compañía", cuestionó Judith Castro.

"Hay incongruencias muy fuertes, una Secretaría de Medio Ambiente que promueve y hace relaciones públicas para inversionistas para otro megaproyecto. ¿Cuál es la función de la Semarnat y del Secretario Elvira? Su función es aplicar la ley y proteger los recursos naturales, no ser un promovente de inversiones extranjeras", acusó Patricia Arendar.

Ya sea por las quejas expuestas por los grupos defensores de Cabo Pulmo y/o por un cambio de estrategia de las empresas que promueven Los Pericúes, el día de ayer la Semarnat publicó un comunicado en su página de Internet en el que anuncia "el desistimiento de Evaluación de Impacto Ambiental del proyecto turístico Los Pericúes, en Baja California Sur" debido a que la empresa manifestó “su preocupación por extender a la comunidad la propuesta de su proyecto, a fin de integrar las opiniones de la sociedad y organizaciones civiles”.

Ahora, con el retiro del proyecto -al menos momentaneamente de su autorización-, personas como Agustín Bravo Gaxiola, representante del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), no esconde su gusto por la noticia ya que parecía "la misma iniciativa, pero maquillada de Cabo Cortés". El riesgo, dijo, era el mismo para el arrecife del Parque Natural de Cabo Pulmo.

Cualquiera que quiera impulsar una iniciativa de esta envergadura debe tener un acercamiento horizontal y de buena fe con los gobiernos locales y la población para establecer en conjunto cuáles proyectos sí son viables ambiental, social y económicamente.

El gobierno federal debe, de una vez por todas, tomar medidas para proteger la región de Cabo Pulmo. Hay una agenda pendiente en este tema. No para que no se haga nada en el lugar, al contrario, se deben sentar las bases para que haya proyectos, pero que sean sustentables.

¿Habrá un verdadero acercamiento a las comunidades y grupos defensores de Cabo Pulmo, por parte de la empresa? De haberlo, ¿estarán abiertos a escuchar y diseñar un proyecto que sea beneficioso no sólo para su empresa sino para la comunidad, en armonía con el ambiente? Me gustaría pensar que sí. De hecho, es la forma en que toda empresa o industria debe trabajar, pensando no sólo en el beneficio propio, sino en el respeto de quienes lo rodean y del medio en que se encuentra, pues esto también a la larga puede definir su éxito.

Lo malo es que las empresas implicadas en este proyecto y el anterior no tienen muy buenas referencias. La empresa Hansa Baja, quien promovía el proyecto de Cabo Cortés y supuestamente le vendió los terrenos a Desarrollos la Ribera, enfrenta problemas financieros en España. El "nuevo plan" está en manos de las españolas OHL, Banco Sabadell y la Caja de Ahorros Mediterráneo (CAM) de acuerdo a lo señalado por Cemda. La empresa OHL por su parte parece que mantiene "buenas relaciones" laborales con los diferentes gobiernos de los principales partidos, según Proceso:

...fue la constructora española consentida del gobierno del Estado de México durante el mandato del priista Enrique Peña Nieto.

Las megaobras del gobierno mexiquense –entre ellas el viaducto Bicentenario– fueron concesionadas a OHL, empresa que también ha recibido múltiples contratos de obra de infraestructura y concesión del gobierno de Felipe Calderón, y de la administración capitalina que encabeza Marcelo Ebrard.

El proyecto en sí tiene tantos vericuetos que ya no sé como acabarán desenrredándolo, porque además hay quienes señalan que entre las irregularidades de este tipo de proyectos está el ir en contra del Programa de Ordenamiento Ecológico de Los Cabos, el que dicen plantea que "el destino del territorio en la región del este del municipio es de protección y conservación ambiental". Algo que también retoma Meredith de la Garza, directora ejecutiva de la Sociedad de Historia Natural Niparajá:

Es un proyecto de dimensiones muy similares al anterior. De nuevo atenta contra el estado de derecho y contra la vocación de la región. Una zona árida, en el estado con menor disponibilidad de agua dulce en el País, nos suena absurdo proponer desarrollos de esta envergadura, ni siquiera las comunidades locales que son pequeñas, tienen un abasto suficiente del agua.

Por el momento al menos parece que el proyecto se detuvo; ya veremos si más adelante hay una nueva propuesta con la que tanto empresas, como comunidad y defensores de Cabo Pulmo, queden satisfechos.

Fotos: Colorado_Al