México se suma a las negociaciones de TPP sin oposición

Mientras en México los legisladores proponen comisiones especiales para redescubrir el hilo negro de ACTA, la entrada de nuestro país a las negociaciones oficiales del Acuerdo Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP) se da sin oposición alguna. A muchos el TPP no les suena, principalmente porque no acapara las portadas de los diarios ni se habla demasiado del tema. No obstante, se trata de uno de los acuerdos más polémicos a nivel mundial, al grado de haber sido definido como "un TLCAN en esteroides".

Para quienes no conozcan sobre el tema, un breviario. TPP es un acuerdo que involucra a varios países de la zona del Pacífico. Fue iniciado en 2005 por Chile, Nueva Zelanda, Brunei y Singapur; en 2008 se sumaron Estados Unidos, Vietnam, Australia y Perú; en 2010 entró Malasia; y en 2012, Canadá y México recibieron la invitación para sumarse. Hasta ahora, han habido 14 rondas de negociación; la última, en Virginia, inició este 6 de septiembre y culmina el día 15.

¿Por qué tanta repulsión hacia TPP? Al igual que ACTA, se trata de un acuerdo cuyas negociaciones son secretas y cuyo contenido no es público ni siquiera para los congresos de los países involucrados. Ni el Senado de Estados Unidos ha conseguido tener acceso al documento, el cual estará en carácter confidencial hasta cuatro años después de que terminen las negociaciones (sea aprobado o no). Como con ACTA, lo que sabemos de TPP proviene de capítulos filtrados.

Entre las medidas que se conocen de TPP, destacan:

  • Dar incentivos legales para que los ISPs cooperen para disuadir el almacenamiento o la transmisión de material protegido con copyright.
  • Identificar a usuarios de Internet por IP, con la facultad de “apagar” sitios web que violen el copyright.
  • Permitir que los demandantes perciban una compensación por violaciones del copyright aún si se determina que no existió daño.
  • Penalizar la violación de copyright de manera comercial o no comercial.
  • Imponer un mecanismo legal de vigilancia bajo sospecha, aún cuando no existan antecedentes de violación al copyright.
  • Crear nuevas normas de patentes que permitan proteger con copyright los procedimientos quirúrgicos o las medicinas creadas por procesos biológicos, como las vacunas.

Como mencioné anteriormente, México recibió la invitación a unirse a TPP este año; aunque lo más certero sería decir que el gobierno mexicano se invitó solo. En su visita a Davos este enero, Felipe Calderón mencionó su interés en que el país ingresara a las negociaciones. A mediados de año, la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU le cumplió su deseo, con lo que la Secretaría de Economía asumió la tarea de ir a las reuniones. En julio, en la ronda de San Diego -y en medio de un clima de protesta social en la ciudad-, el secretario Bruno Ferrari presumió su participación.

Hoy, en su visita a Rusia por el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), Ferrari aprovechó para reunirse con otros ministros involucrados en TPP. El funcionario aprovechó para decir que México se encuentra listo para participar abiertamente en las negociaciones "gracias al compromiso y experiencia de nuestro país a más de dos décadas de participar en ambiciosas iniciativas de libre comercio." Y aquí, lejos de encontrar oposición, el TPP ha sido celebrado por organismos como la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

Pero, ¿no va Ferrari de salida? Sí, pero en el tema del TPP, el gobierno de Peña Nieto garantiza continuidad. El nombre más sonado para ocupar la Secretaría de Economía, Pedro Aspe, ya ha calificado a TPP como "la única negociación comercial seria e importante que hay en estos momentos en el mundo". El panorama no luce nada alentador; menos, si la indiferencia sobre el tema continúa como hasta ahora.