Conalep en Ecatepec reporta 45 embarazos no deseados en sólo dos meses

Yo sé que esta nota bien podría formar parte de nuestra sección satírica "¡Por fin es viernes!", pero la realidad es menos hilarante. El plantel Conalep I en Ecatepec, Estado de México, presentó un incremento súbito de embarazos no deseados. En sólo dos meses, se han reportado 45 casos entre las estudiantes de dicho instituto. El caso ha requerido hasta la intervención de la policía (?), la cual vigila las inmediaciones a la hora de la salida de los turnos matutino (14:00) y vespertino (20:00).

Empecemos por mirar el panorama general. En México, el INEGI reporta que 15.7% de los nacimientos se dan en madres de entre 15 y 19 años. Además, en este mismo rango de edad, se reporta que 61.8% no utilizó un método anticonceptivo en su primera relación sexual. Así mismo, está comprobado que el nivel socioeconómico influye en la propensión a tener un embarazo no deseado:

De acuerdo con Catherine Menkes Bancet, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, 30 por ciento de las mujeres de 15 a 24 años que pertenecen al estrato socio-económico “muy bajo” tuvieron un embarazo en la adolescencia. El porcentaje disminuye a 23 por ciento en el nivel considerado “bajo”, 10 por ciento en el “medio” y 4 por ciento en el “alto”. (...) El dato no extraña, después de todo, es en las esferas más bajas en las que la ignorancia, los prejuicios religiosos y la cultura machista están más arraigados.

En el caso del Conalep en Ecatepec, estamos indudablemente ante una grave situación de desinformación sobre sexualidad responsable. Los padres de familia del plantel ya solicitaron ayuda al DIF municipal para que ofrezca pláticas entre los estudiantes para prevenir que la situación continúe. Los encargados de esa dependencia se han comprometido a enviar psicólogos y enfermeras para efectuar pruebas de detección de enfermedades de transmisión sexual.

Otra medida que tomarán en el plantel será repartir preservativos para que los adolescentes tengan acceso a un método de planificación familiar. Sin embargo, en la parte en la que no concuerdo es en que el gobierno promueva la criminalización de las relaciones sexuales juveniles. Me parece no sólo exagerado que la policía patrulle las salidas del plantel, sino contraproducente porque genera un ambiente represivo. Por ahí no va.

El súbito crecimiento en la cifra en este Conalep debe entenderse como una consecuencia del rezago en educación sexual. El gobierno municipal está tomando medidas que debieron realizarse desde un inicio, no como correctivos. Los estudiantes de este tipo de instituciones suelen pertenecer a niveles socioeconómicos bajos; por lo tanto, son una población en riesgo y susceptible a esta problemática. Aunque, dicho sea de paso, más allá de las estadísticas, hay mucho que ignoramos sobre la dinámica de la sexualidad infantil y juvenil en el país.

Lo cierto es que está comprobada la importancia de ofrecer orientación sobre sexualidad responsable desde las aulas. En la ciudad de Guanajuato, por ejemplo, está el antecedente del incremento en embarazos no deseados en niñas de 13 a 16 años en sólo cinco años (de 30% en 2006 a 60% en 2011); consecuencia de las restricciones de enseñar sobre temas de sexualidad en las escuelas.

Por supuesto, tampoco hay que sacar de la ecuación a los padres de familia; si bien la educación formal tiene una responsabilidad social en abordar abiertamente estas temáticas, en casa también debe existir la orientación adecuada. Es muy importante que este tipo de casos nos ayuden a repensar cuál es el papel de todos los actores: siempre es muy fácil irse por la tangente y culpar a las calenturas de los jóvenes; cuando en realidad, un embarazo no deseado es producto de un conjunto de factores educativos, sociales y de políticas públicas en los que intervenimos todos.