Programa Oportunidades obliga a mujeres indígenas de Chiapas a utilizar el DIU

Es cierto que la planificación familiar y la educación sexual son materias pendientes en las zonas más marginadas, pero el método que está usando Oportunidades en Chiapas es una táctica errónea. El Grupo de Mujeres de San Cristobal ha denunciado que los responsables de este programa están condicionando la entrega de apoyos a la imposición del dispositivo intrauterino (DIU) en indígenas, para frenar la reproducción de la población.

Julieta Sántiz, vocal de Oportunidades en San Cristóbal de las Casas, señala que el trato médico es de pésima calidad. A cambio de recibir la ayuda económica, se les coloca el DIU; sin embargo, una vez puesto, no existe ningún seguimiento clínico, lo cual puede provocar graves complicaciones. "Dicen que lo más importante es no andar teniendo hijos como conejas", indicó. También se ha denunciado que a veces, todas las afiliadas a Oportunidades deben pasar con el mismo médico en el mismo día, por lo que la atención es mínima. Informan que las sesiones duran menos de cinco minutos y el galeno se limita a llenar un formulario.

Esta visión del programa Oportunidades, aunque podría pasar por bienintencionada, no deja de ser discriminatoria. Peor aún, refuerza la perspectiva neocolonialista, donde "los desarrollados" llegan a las poblaciones indígenas para ofrecer "soluciones" mediante la coerción, bajo el argumento de que "es por su bien". Como necesitan una forma para obligar a las indígenas a aceptar el trato intrusivo, ejercen violencia económica contra ese sector. Como diría Sántiz, "a fuerzas hay que dejarse escarbar ‘allá abajo’, sino no hay dinero".

Es innegable que el número de hijos en poblaciones rurales e indígenas es un problema que agrava la espiral de pobreza, pero lo que hace Oportunidades queda lejos de ser una solución. Por el contrario, su táctica de control natal deshumaniza a las afectadas, quitándoles el poder de decisión sobre su cuerpo y sobre el ejercicio de su sexualidad. Lo que hace el programa gubernamental no es mejor que lo que hace un esposo que fuerza a su cónyuge a sostener relaciones; en ambos, se despoja a la mujer de su capacidad de decisión y su dignidad.

Debe entenderse que, aún siendo competencia de la salud pública, la raíz de problemática es cultural; que se debe desarraigar el machismo encarnado, mejorar la educación sexual, velar por los derechos de la mujer y aumentar el acceso a anticonceptivos. Claro, esto implica un trabajo largo y arduo, que difícilmente verá frutos en el corto plazo. Por eso, Oportunidades prefiere tomar el camino corto, un atajo que, en lugar de hacer un bien, termina por ser una medida que reafirma estereotipos y perpetúa la discriminación.