Senado envía preguntas sobre ACTA a Relaciones Exteriores y Economía

El tema del ACTA no está muerto. Al contrario, sigue muy latente en el Senado, donde debe ser sometido a evaluación por parte de los miembros de esta legislatura. La discusión ha reaparecido este martes, cuando se aprobó un acuerdo mediante el cual se formulan preguntas a los titulares de las Secretarías de Relaciones Exteriores (Patricia Espinosa) y Economía (Bruno Ferrari) acerca del Acuerdo Comercial Anti-Falsificación, firmado por México en julio de este año.

Recapitulemos un poco. ACTA es un tema presente en México desde 2009. Gracias a la movilización de un sector ciudadano preocupado por la opacidad de la negociación, el Senado convocó a un Grupo Plural de Trabajo, el cual se reunió durante meses (entre 2010 y 2011) para discutir las ventajas e inconvenientes de suscribir este documento. En 2011, el Senado promulgó un punto de acuerdo en el que solicitaba a Felipe Calderón que no se firmara ACTA. En ese momento, se cantó victoria: después de todo, sonaba difícil que el Presidente desoyera a los legisladores, sobre todo, con el respaldo de la ciudadanía. Pero lo hizo.

En julio de 2012, apenas seis días después de la elección presidencia, Calderón soltó la bomba. A través del embajador de México en Japón, nuestro país suscribió el acuerdo. La principal hipótesis es que la firma de ACTA está vinculada con la entrada de México al Acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP), a cuyas negociaciones también se ha ingresado de manera formal en este final de sexenio.

A pesar de la decisión unilateral, aún hay un proceso que se debe seguir para aprobar la entrada de México a ACTA. La pelota está del lado del Senado. El primer paso es recibir por parte del Ejecutivo un informe detallado que incluya los siguientes puntos:

  • Un escrito con todas las acciones administrativas para aplicar los objetivos que correspondan conforme al tratado de que se trate;
  • Una explicación de cómo la aprobación del tratado afectará las leyes y reglamentos de México;
  • Los rubros que México concedió durante la negociación;
  • La forma en que se cumplirán los objetivos que correspondan conforme al tratado firmado;
  • La manera en que el tratado cumple con los intereses de México y;
  • Las reservas que los países miembros del tratado establecieron y las razones.

Hasta donde se tiene noticia, este informe no ha sido enviado aún. Es en este escenario que destaca el punto de acuerdo que ha presentado el Senado este día. A través de la senadora Ana Lilia Herrera, se dio a conocer el contexto en el que se hacen las preguntas a los secretarios:

Corresponde a la Secretaría de Relaciones Exteriores, como todos sabemos, conducir la política exterior, para lo cual intervendrá en toda clase de tratados, acuerdos y convenciones, en los que el país sea parte.

También la Secretaría de Economía está facultada para normar y registrar la propiedad intelectual y mercantil.

Desde el año 2008, y a través de dos dependencias, de estas dos dependencias de la Administración Pública Federal, nuestro país inició una serie de negociaciones relacionadas con el Acuerdo Comercial Antifalsificación, conocido como ACTA, por sus siglas en inglés.

En su presentación, Herrera recapituló las facultades del Senado en este tipo de tratados, así como recapituló la historia reciente -incluído el Grupo Plural de Trabajo y el punto de acuerdo para no firmar ACTA-. Más adelante, explicó las razones para cuestionar la suscripción del acuerdo:

En el proceso de negociación emprendido por nuestro país, se violó la ley sobre aprobación de tratados en materia económica, dado que sus previsiones no fueron cumplidas con oportunidad y suficiencia por las dependencias participantes en esa negociación, lo cual generó opacidad e impidió a la Cámara de Senadores darle el adecuado seguimiento a dicha negociación.

La implementación del acuerdo podría resultar en una limitación a la universalización deseable del acceso al Internet en la sociedad mexicana, ampliando con ello la brecha digital que en cualquiera de nuestros estados es bien conocida y la posibilidad de que el país se inserte en la denominada sociedad de la información y del conocimiento.

Este acuerdo podría derivar en una censura a los contenidos de Internet y, en consecuencia, en una restricción a la libertad de funcionamiento y neutralidad que el mismo debe tener, poniendo en riesgo, además, el desarrollo de legítimo comercio electrónico, la creatividad digital y la legítima difusión cultural.

Por esta razón, el Senado ha enviado una serie de preguntas cuestionando al Ejecutivo sobre las circunstancias que han rodeado a la firma de ACTA:

  1. ¿Cuál es la postura oficial del Ejecutivo Federal con relación al acuerdo comercial antifalsificación, conocido como ACTA?

  2. ¿Cuáles son las razones por las cuales el Ejecutivo Federal decidió suscribir dicho acuerdo?

  3. ¿En qué términos fue suscrito el ACTA a través del embajador de México en Japón?

  4. ¿Qué reservas tiene planeado introducir el Ejecutivo Federal al ACTA, previo a su envío a la Cámara de Senadores, con el fin de asegurar el pleno respeto de las garantías individuales, específicamente a la libertad de expresión y la salvaguarda de la privacidad de los ciudadanos y las organizaciones en nuestro país?

  5. ¿Por qué la Cámara de Senadores no ha sido informada hasta la fecha, oficialmente de la firma de ACTA por parte del Ejecutivo Federal?

  6. ¿Cuándo finalmente será remitido oficialmente el ACTA a la Cámara de Senadores para su análisis y, en su caso, ratificación?

Los senadores le han dado un plazo de 15 días naturales a los secretarios para contestar, y han dicho que las respuestas se darán a conocer públicamente en la Gaceta Parlamentaria y en la página de Internet del Senado. Por supuesto, la discusión se da a poco más de 30 días de que salga la administración de Felipe Calderón, por lo que el tiempo apremia.

Muy bien por el Senado, pero me temo que se trata de una discusión poco fecunda, sobre todo si se considera que con los resultados del Grupo Plural de Trabajo basta y sobra para el rechazo. Por supuesto, será interesante escuchar a los titulares de las secretarías dar sus razones, pero considero que se está perdiendo un poco la perspectiva general. México debería estarse fijando más en el Acuerdo de Asociación Transpacífica; o cuando menos, encuadrar las preguntas de ACTA con su relación a TPP. Ya veremos en 15 días.

Agradecimientos especiales a Jesús R. Díaz por pasarme la versión estenográfica de la sesión del Senado