La suave transición entre Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto

"La más suave de la historia reciente de México". Con esa frase, el periodista Carlos Loret de Mola califica la transición presidencial entre Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. En un texto casi de corte anecdótico, Loret pone como ejemplo la entrega-recepción de la residencia de Los Pinos (hecha un mes antes de que termine el actual mandato) para ilustrar la forma en que ambos políticos han llevado el cambio sin contratiempos ni roces.

La transición inició formalmente el 5 de septiembre, con una reunión entre Calderón y Peña Nieto. En esa ocasión, ambos estuvieron acompañados de sus funcionarios más allegados. Por el lado del príista, estuvieron al lado Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong; de parte del mandatario saliente, se presentaron Alejandro Poiré (secretario de Gobernación), José Antonio Meade (secretario de Hacienda) y Gerardo Ruiz Mateos (Jefe de la Oficina de la Presidencia). Al final, emitieron un comunicado público:

A partir de ahí, nadie lleva la cuenta certera de las reuniones entre ambos. Loret menciona en su columna que han sido cuando menos diez, pero que sólo seis se han hecho públicas. Aquí recapitulo lo que se ha dicho en algunas de acuerdo con la constancia mediática:

  • 17 de julio: Esta reunión puede calificarse como extraoficial. Fue la primera vez que ambos sostuvieron un encuentro después de las elecciones. De hecho, Peña Nieto aún no había obtenido la constancia como Presidente Electo, porque los comicios se encontraban bajo impugnación. Sin embargo, eso no fue obstáculo para que hablara con el mandatario, algo que fue considerado en su momento como un espaldarazo a la validez electoral.

  • 5 de septiembre: La reunión de la que hablábamos al principio de esta entrada. Puede considerarse como la primera oficial en la transición y la segunda tras la elección.

  • 13 de septiembre: En este encuentro, Calderón y Peña Nieto discutieron los temas de seguridad. Sin duda, una de las más importantes de cara al posible replanteamiento de la estrategia para combatir a la delincuencia organizada. Por parte de Calderón, estuvieron Alejandro Poiré (Segob), Guillermo Galván (Defensa), Francisco Saynez (Marina) y Genaro García Luna (Seguridad Pública).

  • 3 de octubre: La cuarta reunión entre Peña Nieto y Calderón también giró en torno a la seguridad. Nuevamente, los funcionarios involucrados en el tema (presentes en la reunión anterior) hicieron acto de presencia, además de que se sumaron Marisela Morales, procuradora general; y Jaime Domingo López, director del CISEN.

  • 8 de octubre: La quinta reunión entre Calderón y Peña Nieto involucró temas de índole económica. De la administración actual, acudieron Alejandro Poiré (Segob), José Antonio Meade (Hacienda) y Dionisio Pérez-Jácome (Telecomunicaciones). La cita se dio un día antes de que Peña Nieto saliera hacia su gira por Europa.

  • 23 de octubre: La sexta reunión de transición tocó temas sobre política exterior; en especial sobre la relación de México con Estados Unidos. El encuentro duró casi cinco horas -el promedio de las citas anteriores también fue similar- e involucró, por parte de Peña Nieto, a Luis Videgaray y a Emilio Lozoya -quien se perfila como el siguiente secretario de Relaciones Exteriores-. Por el lado de Calderón, además de los habituales Poiré y Meade, también acudieron Patricia Espinosa (Relaciones Exteriores), Bruno Ferrari (Economía), Arturo Sarukhan (embajador de México en EE.UU) y Jaime Domingo López (CISEN).

Hace unas semanas, Marco Gómez hablaba sobre los costos políticos que tiene una transición de cinco meses; la más larga en América Latina. Me parece que la buena relación entre Calderón y Peña Nieto han ayudado a que estas problemáticas se minimicen, pues se han visto abiertos al diálogo entre administraciones. No sólo eso: han sabido hacerlo de forma discreta, sin llamar demasiado la atención y sin ponerse obstáculos entre sí. Habrá quienes lo califiquen como colusión, sobre todo, porque al nuevo Presidente le quedará encima la responsabilidad de actuar contra las irregularidades y errores de la administración pasada. Por lo pronto, estos 30 días de Calderón ya son prácticamente de trámite. Así como en Los Pinos, todo indica que las llaves del país ya están en manos de Peña Nieto.