La felicidad de los mexicanos: cómo el INEGI busca medir el bienestar en términos no económicos

Hace unas semanas les platicaba sobre algunos resultados preliminares de la encuesta que levantó el INEGI para conocer el nivel de satisfacción con la vida de los mexicanos. En dicho avance se presentó que la satisfacción de los mexicanos con su vida tenía un promedio de 8,02 en una escala del 0 al 10.

Ayer, el Instituto presentó finalmente los resultados completos del Módulo de Bienestar Autorreportado levantado con la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares en el primer trimestre del 2012 (PDF).

La encuesta fue contestada por 10.654 personas de todo el país entre 18 y 70 años de edad, tomando en cuenta lineamientos de la OCDE para este tipo de mediciones y la experiencia del propio INEGI en este tipo de ejercicios.

En los últimos años ha surgido la preocupación en diversos gobiernos y organizaciones por medir el bienestar de las personas, usando una aproximación menos monetaria y más social. Por mucho tiempo el bienestar y el desarrollo de una persona y lo sociedad se limitaba meramente al plano económico y satisfacción de necesidades mediante transacciones monetarias. Sin embargo, ahora se realizan esfuerzos para incluir otras dimensiones de la vida de las personas en la medición.

Por ejemplo, además de las preguntas sobre la satisfacción con la vida y el balance afectivo, resultado de la evaluación de sentimientos positivos y negativos, se incluyó una pregunta expresa sobre la felicidad de las personas. En el caso de los mexicanos, el promedio es de 8,4 en una escala de 0 a 10.

Además, ante la eterna pregunta sobre qué genero es más feliz, podemos ver que no hay una diferencia significativa ni en el nivel de felicidad, ni en el de satisfacción con la vida.

Otro dato interesante que presentan los resultados finales es la confirmación de estimaciones que sugerían que el nivel de la felicidad de las personas al ser comparada con la edad tiene una forma de "U". En etapas tempranas de la vida, el nivel satisfacción y felicidad es elevado y va cayendo con el tiempo, hasta un punto en el que se vuelve a recuperar.

Interesante también la relación con el nivel de educación. Aunque muchos piensan que las personas ignorantes son más felices (incluso alguien llegó a trollear con eso en el texto anterior), la realidad es que mientras más alto es el nivel de educación, la satisfacción con la vida es mayor. ¿A qué se debe? Probablemente a la gratificación que tiene en las personas saber que obtienen más conocimiento que les puede ser de utilidad en el futuro, así como el sentimiento de estar aprovechando sus capacidades intelectuales.

Una de las ventajas que tienen estas encuestas y que en gran medida han sido el incentivo más importante para llevarlas a cabo, es que permiten relacionar aspectos no económicos con el bienestar, felicidad y satisfacción con la vida de las personas. De esta manera, los gobiernos tendrían mayor información para tomar decisiones de política pública más allá de meros indicadores económicos y monetarios que dificilmente expresan la totalidad de la situación social.

Así, tenemos que los dominios que componen la satisfacción con la vida, el mexicano se encuentra muy bien evaluado respecto a su situación familiar (8,6), autonomía (8,5), salud (8,2) y vida afectiva (8,2). Mientras que aquellos aspectos con los que no está muy conforme son su situación económica (6,5), la situación del país (6,8), tiempo disponible (6,8) y educación (6,9).

Es importante señalar, como lo dije anteriormente y como lo señala el propio INEGI, que esta encuesta fue una primera aproximación a los intentos de medir el bienestar que se llevan a cabo en el mundo, además de que el análisis de los datos y estudio de causalidad entre los aspectos mencionados y el bienestar subjetivo corresponde a los investigadores.

Es realmente un tema interesante y efervescente en la academia económica mundial, a la cual se suma el INEGI con resultados muy interesantes.

Imagen: Latino California