La invasión del Grupo Mayan Palace en la Riviera Nayarit

Llegan unos señores trajeados a tus paradisíacas tierras, pletóricas de agua, flora y fauna en busca de billetes. Firman un par de contratos por aquí, apalabran otras cosas por allá, se reúnen con otro grupo de trajeados por acullá y listo: lo que por derecho te pertenece ahora es parte de los activos de una importante cadena hotelera que más temprano que tarde comenzará a deforestar y erosionar terrenos, privatizar y destruir playas y manglares, y a terminar con el equilibrio natural de la zona con tal de establecer uno de sus lujosos complejos para atraer turismo, siempre con la premisa de mejorar la calidad de vida de la región y reactivar su economía, cosa que rara vez sucede.

Esta historia se podría situar en cualquier zona de turismo internacional del país, y es justo el caso de la Riviera Nayarit, donde habitantes del poblado de Las Jarretaderas denunciaron que Grupo Mayan Palace/Vidanta prácticamente invadió y comenzó a depredar la región. De acuerdo con la Alianza de la Costa Verde, los responsables de esta empresa tomaron como suyo el río Ameca, del cual extrajeron miles de litros de agua con el fin de regar sus campos de golf, lo que contaminó y destruyó gran parte de la masa acuífera.

Como eso no les bastó, Mayan Palace consideró buena idea colocar una reja de más de 750 metros para separar a su hotel del manglar, además de restringir el paso de la gente hacia la playa y el libre tránsito de las especies animales de la región. El único acceso era a través de una caseta de seguridad construida por el mismo corporativo; si intentabas pasar por ahí, los empleados te preguntaban adónde ibas, para qué y cuánto tiempo permanecerías ahí, informan los pobladores.

Y como quitarles su río y su playa tampoco fue suficiente, los considerados empresarios construyeron una barda doble a lo largo de su centro turístico, cimentada sobre la banqueta del poblado Las Jarretaderas, en el municipio de Bahía de Banderas. Esta barda tiene a bien separar de manera contundente a la comunidad de los visitantes, anulando cualquier interacción entre ellos (adiós, supuesta derrama económica), además de que se encargan de alertar a sus propios clientes de no salir porque se corren graves riesgos por la inseguridad. Tan considerados ellos, les digo. Esta barda también ha prendido focos rojos entre los pobladores debido al peligro de inundaciones que se corre en tiempos de lluvias.

Negociaciones con Mayan Palace

En México, uno tiene que negociar hasta lo que es de uno. Así que después de estos atropellos, la sociedad civil organizada y habitantes de la zona comenzaron a recabar firmas y solicitar a las autoridades pertinentes que pusieran atención en este caso. La primera dependencia en intervenir fue la Dirección de Desarrollo Urbano y Ecología del ayuntamiento de Bahía de Banderas, que el mes pasado presentara un acuerdo de emplazamiento contra la empresa, esto después de que el organismo realizara siete inspecciones en las 60 hectáreas que comprende el complejo turístico, desde mayo y hasta el pasado mes de junio.

Sin embargo, fue hasta hoy que, después de una serie de innumerables pláticas y negociaciones encabezadas por el diputado perredista Rodrigo González y las diputadas federales Verónica Juárez y Claudia Águila, representantes del grupo Vidanta-Mayan Palace, aceptaron retirar la malla y prometieron destruir la caseta de seguridad en la siguiente semana. González señaló que el daño causado al manglar "ya no se puede reparar", pero que se buscará alguna forma de que la empresa proteja y abone al ambiente de la riviera.

No obstante, vecinos de Las Jarretaderas aseguraron que no sólo se deforestaron áreas naturales protegidas; ahora lo que busca el hotel es rellenar el río con tierra para comenzar a pavimentar la zona. Y como les venía diciendo, estos señores no tienen llenadera: el propio González asegura que se otorgó a Mayan Palace la concesión de la Isla de los Pájaros, en cuyos manglares hay cocodrilos, aves y demás especies animales.

Por su parte, el subdelegado municipal de Las Jarretaderas, Librado Consuedra, dio a conocer que presentó una denuncia por daños a su pueblo, el cual, contó, está "rodeado de una muralla como cárcel. Hemos perdido accesos al mar y al río, al turismo y a la pesca, vitales para nuestra subsistencia. Tampoco nos permiten ir a la playa". Las acusaciones fueron hechas por daños a la naturaleza y a la sociedad, robo de propiedad federal, obstrucción de vías y accesos indispensables, así como de discriminación, ya que de acuerdo con el abogado Enrique Téllez, empleados de Mayan Palace se han referido a los pobladores como "muertos de hambre", a la vez que recordó que "se hizo todo un proyecto para que Nuevo Vallarta beneficiara a la población y a esta región, no para que empresarios mezquinos se enriquezcan en perjuicio de los pobladores, con la complacencia de las autoridades locales".

Por lo pronto, los inconformes solicitaron a los legisladores que las obras depredatorias del Mayan Palace sean detenidas inmediatamente y que además demuela las construcciones en zonas federales, quite la totalidad de los alambrados y transparente el proyecto. Se abogó también por no permitir la concesión de la Isla de los Pájaros y que se le declare área natural protegida; se hizo también la petición de la instalación de un embarcadero y los permisos necesarios para que los pescadores de la región puedan realizar su labor libremente, derecho que también les fue despojado desde la llegada de los trajeados a su pueblo.