El sexenio de Felipe Calderón en 25 momentos (Parte III de V)

La cuenta regresiva continúa: estamos a tres días de que Enrique Peña Nieto tome el lugar de Felipe Calderón Hinojosa al mando del Poder Ejecutivo de la nación y en Vivir México nos propusimos capturar en un especial los 25 momentos que, desde nuestro punto de vista, marcaron la gestión del oriundo de Michoacán.

Marco Gómez y Hugo Torres presentaron las dos primeras partes de este documento, que esperamos nos ayude a comprender la realidad nacional y nos sirva de referencia en el futuro. También puedes consultar las entregas posteriores de Link Tilldemann y Pepe Flores.

Toma de protesta

Dice mi padre que lo que empieza mal, termina mal, y el sexenio calderonista no puedo iniciar peor. Rodeado de los fantasmas del fraude y de la resistencia emprendida por Andrés Manuel López Obrador con parte de la izquierda mexicana, el abogado Felipe Calderón Hinojosa decidió que era buena idea, en un acto sin precedentes, asumir la Presidencia de manera simbólica a las 00:01 horas del primero de diciembre. En esta ceremonia, el ex presidente Vicente Fox se despojó de la banda presidencial para cederla al presidente electo, quien juró defenderla con su vida.

Sin embargo, el compromiso constitucional de rendir protesta en el Congreso no pudo ser soslayado. Durante los días anteriores al evento, Diputados del PRD, PT y Convergencia se habían dedicado tomar la sala de sesiones y los del PAN, a defenderla. Mientras que los de izquierda colgaban mantas de repudio contra Calderón, los de derecha las retiraban; lo mismo con las barricadas y los bloqueos a los accesos.

En ese entonces y debido a la aguda división social, se había acordado un pacto de no agresión entre legisladores; este expiró en punto de las 08:00 horas, lo que marcó el inicio una lucha a mano limpia entre representantes de ambos bandos.

A las 09:30 horas y con el cuórum necesario, se dio inicio a la sesión del día y sólo 17 minutos después, Felipe Calderón arribó a la tribuna por la puerta trasera. Jamás olvidaré la cara de satisfacción del Presidente, y esa mirada como diciendo "Les gané".

En una ceremonia que duró cuatro minutos y entre aplausos y rechiflas, Vicente Fox transfirió el poder a Calderón mientras que congresistas panistas aplaudian y hacían ademanes de victoria, los priístas sostenían banderas de México y los perredistas levantaban su puño mientras abucheaban a las autoridades en tribuna. Uno pensaría que con un inicio así, lo demás sería cuesta arriba. Pero no, no fue así.

Guerra contra el narco

Desde el primer minuto de su gestión, Felipe Calderón Hinojosa buscó la aceptación del pueblo que suponía gobernar y se fijó alcanzar a toda costa la legitimidad que los turbios comicios le habían arrancado. Esto hizo que a los once días de comenzado su periodo, tomara la decisión que lo marcaría para el resto de su gestión y, muy probablente, de su vida: declarale la guera al narcotráfico.

Su natal Michoacán vivía un agudo caso de inseguridad protagonizado por los cárteles de los Zetas/Cártel del Golfo y La Familia Michoacana, por lo que el 11 de diciembre de 2006, Calderón Hinojosa lanzó el Operativo Conjunto Michoacán, con el cual buscaría acabar con el narcotráfico en el estado. En este plan intervendrían las fuerzas policiales, militares y de inteligencia de la Policía Federal Preventiva; la Agencia Federal de Investigación; el Centro de Investigación y Seguridad Nacional; la Armada de México; el Ejército Mexicano y la Fuerza Aérea Mexicana; todos ellos corrdinados por la Secretaría de Seguridad Pública Federal, la Procuraduría General de la República, la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Marina y la Secretaría de la Defensa Nacional.

En los primeros siete días, los números eran impresionantes: se habían capturado kilos y kilos de todas las drogas posibles, se acabaron con hectáreas de plantíos, se decomisaron vehículos, armas y dinero en cantidades enormes, se capturaron importantes hombres del Cártel del Golfo y se reportaron 62 asesinatos.

Lo que comenzó como un operativo regional pronto se convirtió en la principal política de Estado de los últimos seis años. Se militarizaron las principales plazas en cuanto a narcotráfico se refiere. Las detenciones, incautaciones, destrucciones y muertes continuaban. El consumo jamás disminuyó y el poder de fuego de los cárteles sólo iba en aumento.

Pronto comenzaron las bajas civiles, los desplazamientos, las masacres, las guerras territoriales. Distintas ciudades comenzaron a vivir en toque de queda. Los narcobloqueos se convirtieron en cosas de todos los días. Actos terroristas acabaron con la vida de decenas de personas en Morelia y Monterrey. Dos Secretarios de Gobernación murieron y hubo una pasarela de Procuradores de justicia durante todo el sexenio. Las cosas no estaban funcionando.

A seis años de haber iniciado este ataque frontal, Calderón no quitó el dedo del renglón ni cambió la estrategia. Más tardaba la Presidencia en congratularse por una captura o baja enemiga importante cuando la organización delictiva ya tenía un nuevo líder. Nacieron nuevos cárteles en todo México. Narcomantas, narcocorridos, narcoblogs, narcosantos; el narco se convirtió en una cultura nacional que dio empleo a miles y miles de personas y mató a miles más. Nacieron movimientos que exigían justicia por todos los desaparecidos y fallecidos y lo único que sucedía era el recrudecimiento de la violencia. Al final nos quedamos con cerca de 70 mil muertos a causa de esta guerra, un número incontable de desplazados, un aumento en el consumo de las drogas, y un país vecino en vías de legalizar la marihuana, opción que fue repudiada en distintas ocasiones por nuestro Presidente.

Hace un par de meses tomé clases con Ruben Aguilar Valenzuela e intramuros hizo una opinión que hace no mucho en El Economista: Calderón se equivocó. "El presidente Calderón nunca fue capaz de entender el fenómeno y por eso eligió el camino de la guerra, declarada a sólo 11 días de haber asumido el poder. La impresión que queda es que nunca tuvo tiempo para sopesar las condiciones propias de la vecindad... Es probable, que de haberlo hecho, nunca se hubiera metido a la guerra".

¿Es Felipe Calderón un alcohólico?

Nunca lo sabremos, aunque existen una serie de rumores muy bien articulados que datan desde 1997, cuando era dirigente nacional del PAN.

Como noticia, esto inició en abril de 2006, en plena campaña electoral. El periodista Federico Arreola (Don Fede para los cuates) fue entrevistado por Joaquín López Dóriga en su programa de radio y sin mediar palabras dijo que el panista tenía un "Problema de alcohol". Años más tarde, el director de SDPNoticias diría que todo fue un rumor infundado y pidió disculpas. Pero el daño ya estaba hecho.

En mayo del mismo año, se viralizó un video que mostraba al entonces candidato presidencial arrastrando las palabras y avisándole a los norteamericanos que por más muros que pusieran, los mexicanos los íbamos a saltar. Una discurso muy desafortunado que levantó aún más las sospechas. Unos diez días después fue invitado a un programa de Televisa conducido por Brozo, donde la ingesta de alcohol valió segundos importantes de la entrevista. El panista aseguró haber sentido curiosidad por la marihuana y el entrevistador se agarró de ahí para la siguente pregunta: "¿La bebida?". Calderón, sin problemas, contestó un certero "Sí, la verdad tomo; me gusta estar con mis amigos, echarme un buen tequila, pasarla bien...". (Con estos dos puntos no pretendo decir que se pruebe o no su supuesto alcoholismo, sólo lo apunto como parte del anecdotario)

En 2009, el semanario Proceso retomaría el tema con una carta de Carlos Castillo Peraza dirigida a FCH en 1997, donde le reclamaba haber faltado a un cita porque estaba "muy bien servido", además de llamarle la atención por las "aventuras etílicas" de sus colaboradores.

Más tarde, en 2011, diputados del Partido del Trabajo comandados por Gerardo Fernández Noroña desplegaron una manta en el Congreso de San Lázaro con una foto poco favorecedora de Calderón y una clara insinuación de que era un "borracho", misma imagen que acompaña esta sección. Esto naturalmente llegó a los medios y al día siguiente, Carmen Aristegui tocó el tema en su programa de radio, donde lanzó una peligrosa pregunta: "¿Tiene o no problemas de alcoholismo el Presidente de la República?". Esto le valió a la comunicadora su despido (aunque luego sería recolocada) y avivaron las sospechas en contra del Presidente.

El más reciente clavo del ataúd lo puso Manuel Espino este mismo año, al declarar que supuestamente operó para que Felipe Calderón no llegara a la Presidencia de la República por sus problemas de alcoholismo. Y aunque no se aventuró a afirmar que el Presidente tomaba en funciones, dijo que sí lo hacía cuando era Diputado.

Luz y Fuerza del Centro se extingue

El 10 de octubre de 2009, el Presidente Calderón decretó la extinción de Luz Y Fuerza del Centro, dejando sin empleo a 44 mil personas de la noche a la mañana.

Este decreto estuvo justificado por dos razones fundamentales: el buen desempeño de la Comisión Federal de Electricidad y los excesivos costos administrativos de Luz y Fuerza del Centro. Además, siempre estuvo ajustado al artículo 16 de la Ley Federal de Entidades Paraestatales, el cual establece la extinción de las empresas y organismos descentralizados cuando su funcionamiento no resulte ya conveniente, desde el punto de vista de la economía nacional o del interés público, y según Calderón, este era el caso de LyFC.

Sus costos de operación eran del doble de sus ingresos y tan solo para el ejercicio de 2009, la paraestatal recibió 42 mil millones de pesos de presupuesto, eso sin contar lo recaudado por ellos mismos por el préstamo de sus servicios. Para ponerlo en perspectiva, esto era el doble de lo que recibió la UNAM ese mismo año.

De acuerdo con Calderón:

Lo peor de todo es que las pérdidas económicas venían aumentando año con año hasta hacerse impagables. Para seguir manteniendo a la empresa hubiera sido necesario subir desproporcionadamente las tarifas eléctricas o aumentar constantemente los impuestos. Esto sería injusto, particularmente ahora que nuestro país vive momentos difíciles en lo económico, y que tú, al igual que millones de mexicanos, están haciendo un gran esfuerzo por salir adelante.

El Sindicato Mexicano de Electricistas no se quedó con las manos cruzadas y pusieron resistencia a la extinción de su centro de trabajo mediante plantones, huelgas, toma de instalaciones, recursos de anticonstitucionalidad y amparos. Alegaban que la ineficiencia de la paraestatal se debía a la corrupción en los mandos superiores, sin embargo poco se pudo resolver. Toda la planta fue liquidada y sólo algunos encontraron trabajo en la CFE. Actualmente, el SME forma parte de los indignados del país, viviendo en estado de resistencia y en pie de lucha exigiendo juicio político a Calderón.

Felipe Calderón, el tuitstar

El boom de las redes sociales se dio justamente en los últimos años, y Felipe Calderón sacó muchas veces provecho más de una vez de estas herramientas y varias de ellas son dignas de anécdota.

Las dos ocasiones que más recordamos son también dos tuits ya borrados. El primero de ellos se dio justamente en 2010 tras la aparición del hashtag #chingueasumadrefelipecalderon. Esto colmó del insultos la pestaña de interacciones de la cuenta del Presidente, quien no tuvo de otra más que contratacar a su manera.

No voy a perder tiempo en contestar insultos ni les voy a dar el gusto, así que “botellita de jerez, todo lo que digan será al revés”

El segundo tuit borrado vino ante un pequeño error de dedo que no pudo haber sido más (des)afortunado. Esto en septiembre de 2010, tras la modificación en el formato del Informe de Gobierno.

Por disposición constitucional ahora el Informe se envía por escrito al Congreso. Yo daré un mensaje abusivo al mismo mañana por la mañana.

Otra faceta que le conocimos a Felipe Calderón en sus primeros días en Twitter fue la de gurú ortografico; y es que sinceramente, un hombre de Estado poco puede hacer para defenderse del aluvión de insultos que puede recibir a través de una red social.

Últimamente, el titular del Ejecutivo ya usa su cuenta principalemente para comunicar su agenda, obras y demás acciones gubernamentales; sin embargo, durante el pasado proceso electoral se salió un poco del guión. Prácticamente en tiempo real, contestó a una de las propuestas de Andrés Manuel López Obrador mientras el tabasqueño estaba en uno de los debates organizados por el IFE y enfrentaba a Josefina Vázquez Mota y a Enrique Peña Nieto. ¿El tema? Su plan de austeridad nacional. El tuit logró más de 20 mil retuits y puso en tela de juicio la neutralidad del Presidente en las elecciones.

Más tarde, durante la noche que se supo que Enrique Peña Nieto sería la nueva primer autoridad del país, fue publicado un tuit directo desde las entrañas de nuestro aún Presidente.

¿Recuerdas algún otro buen momento de Felipe Calderón en Twitter?

Imágenes: Sopitas, La Primera Plana, Lámpara de Diógenes, Eres Naco.