UNAM prepara un sistema de detección de tormentas eléctricas

Recientemente me topé con la noticia de que la UNAM prepara un sistema de detección de tormentas eléctricas en el país. Aunque suene a algo que ya se puede hacer de manera sencilla (una inspección a simple vista nos dice si alguna se avecina), el proyecto es más interesante que simplemente saber dónde ocurre un fenómeno de esta naturaleza.

Tormenta Eléctrica

Las tormentas eléctricas tienen un mecanismo sencillo de formación. En palabras coloquiales, el vapor de agua presente en la atmósfera se condensa, formando pequeñas gotitas, que a la vez, forman las nubes. Existe un tipo especial de nubes, ligado a las tormentas eléctricas: los cumulonimbus.

Estas nubes se forman cuando la atmósfera tiene una situación de inestabilidad, esto es, existen corrientes de aire ascendentes y descendentes, que mezclan el aire presente. Debido a este movimiento, las gotitas comienzan a obtener una carga eléctrica, el mismo fenómeno de cuando uno pasa el cepillo por el cabello en un día seco y comienza a divertirse al dar pequeños choques eléctricos a todo el mundo que esté desprevenido.

Al obtener una carga eléctrica y subir en la atmósfera, el aire inferior tiene la carga eléctrica opuesta. La situación se hace insostenible y comienzan los choques eléctricos, rompiendo el aislamiento que otorga el aire, y formando esa maravilla natural llamada rayo, junto a las lluvias.

Bien, después de la explicación, ¿qué tiene de novedoso el sistema de la UNAM? Por lo general, las tormentas eléctricas son más frecuentes en tierra firme que en el mar. Además, son más frecuentes acompañadas de una lluvia torrencial generalmente de una duración no muy larga (en mi rancho, conocidos como chubascos); situación que no se presenta en el Pacífico mexicano, donde las tormentas eléctricas son frecuentes "en seco", ya que es común que se presenten en ausencia de lluvia (y por ende, en condiciones donde no se da la lluvia, pero si la condensación de nubes) y cercanas a la costa, no tanto muy dentro de tierra firme.

Por lo tanto, la UNAM busca caracterizar las tormentas eléctricas, y con base en la información, poder pronosticar las tormentas eléctricas que no obedecen a patrones comunes. Esto, con el fin de salvar vidas, ya que del año 2005 al 2011, en México murieron 320 personas por rayos; eso sin contar el número de personas que ven truncada su salud por culpa de éste fenómeno meteorológico, que ascendió a 12 mil en el mismo periodo de tiempo.

Foto: Eben Regis via photopin cc