Senado propone aumentar los impuestos al refresco para combatir la obesidad

En el pleno del Senado se encuentran impulsando un aumento en el Impuesto especial sobre producción y servicios de los refrescos, con el fin de combatir la obesidad. En varios países, los refrescos tienen impuestos sumamente altos, los cuales los hacen prohibitivos y sustancialmente más caros que una botella de agua o un jugo.

Impuestos al refresco para combatir la obesidad

En nuestro país, la obesidad es un gran problema, y será aún peor en el futuro. La obesidad es el primer paso hacia enfermedades en el sistema circulatorio y la diabetes, las cuales son las principales causas de mortalidad en México. Con el aumento de la obesidad en el país, también las muertes por diabetes y enfermedades coronarias se han disparado, por lo que se debe dar el primer paso para combatirlas.

Algunos dirán "el refresco tiene mucha azúcar, pero también los jugos y mucha gente le pone mucha azúcar al café". Eso es cierto, sin embargo, el problema en el refresco no es solamente el contenido de azúcar. Si bien los refrescos tienen distinta fórmula, todos comparten el tener colorantes y un pH bajo, pues en su proceso está el agregar gas, que es dióxido de carbono, disminuyendo el pH del refresco resultando en su acidificación. Siéntanse como en el salón de clases: ¡el pH del refresco es cercano a 2.5! En palabras mundanas, es igual de acido que el jugo de limón puro, y mucho más ácido que el vinagre. Imaginen ahora, México posee el mayor consumo de refresco del mundo: aquí es normal inclusive ver que se le da refresco a los niños, sin diluirlo. ¿Le darían una botella de vinagre con azúcar a su bebé?

Aunque en los Mythbusters demostraron que el refresco no es muy bueno para limpiar el baño, en nuestro cuerpo provoca un gran daño. Por su nivel de pH daña el estómago, el azúcar pone el cuerpo a trabajar a tope y el resto de sales, hacen trabajar mucho nuestros riñones, los cuales son el filtro del cuerpo, y al tener que filtrar los colorantes, se van tapando poco a poco. Todo esto no pasa con algunas bebidas arraigadas en el consumo de la gente mayor, como las aguas frescas. El azúcar en las aguas frescas es distinto al azúcar de los refrescos, por lo que actúa de forma distinta en el cuerpo. Además, a diferencia de los refrescos, las aguas frescas sacian mas fácilmente la sed, e ingeriremos una menor cantidad de azúcar y menos colorantes artificiales, que el cuerpo simplemente desecharía, con el riesgo que implica el dañar nuestros riñones.

Mi opinión: el impuesto me parece necesario. Otros vicios tienen impuestos muy altos, e inclusive, en el tabaco, las cajetillas tienen imágenes para asustar a la gente y disminuir su consumo, algo que a mi parecer, debería tener el refresco desde hace mucho tiempo. Sólo faltaría el golpe maestro: gravar la comida chatarra. Es cierto, es difícil cambiar los hábitos de la gente, y quizá algunos vean esa medida como recaudatoria y que le pega al bolsillo familiar. Pero siendo honestos, es como el impuesto a los cigarros: también llegan a dañar la economía familiar, pero su consumo no le es útil a las personas. Preferible que el dinero recaudado vaya hacia los servicios de salud, pues la diabetes y las enfermedades cardiovasculares le cuestan mucho dinero al país.

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