¿Y cómo se va a democratizar la productividad?

Ayer se instaló el Comité Nacional de la Productividad cuyo principal objetivo será crear el Programa Nacional de Democratización de la Productividad.

El término "democratizar la productividad" se ha convertido en una de las palabras favoritas del nuevo gobierno y ha sido considerado como eje central de las políticas públicas enfocadas a mejorar el bienestar de la población. Pero, ¿qué es la democratización de la productividad? El gobierno federal lo intenta responder en un video:

En el vídeo se dice que las acciones enfocadas a lograr este objetivo son:

  1. Reducir la informalidad al incrementar el financiamiento y hacer más accesibles los insumos
  2. Fomentar la competencia económica con una política tributaria efectiva
  3. Invertir en el capital humano, innovación y desarrollo tecnológico
  4. Implementar una política de desarrollo sectorial, invertir en infraestructura e impulsar el comercio exterior

Este listado hace surgir algunas preguntas a primera vista:

  • ¿La reducción de la informalidad se dará buscando que los changarros y negocios estén inscritos en el SAT o buscando que paguen impuestos mediante otro tipo de gravámenes, como al consumo?
  • ¿Basta solo con dar financiamiento a quien lo necesite? ¿No sería mejor decir que se buscará financiar actividades productivas?
  • En el tema de emprendedores expertos han señalado que lo que hace falta no es mayor acceso a crédito sino la presencia de inversionistas de riesgo.
  • El desarrollo tecnológico por sí mismo no es factor de productividad; hay que saber qué y cuánto usar. Es el mismo ejemplo de cuando se dice que el que un estudiante tenga una computadora, no significa que aprenderá mejor.
  • No todos los sectores son productivos y no toda infraestructura atrae inversión.

La democratización de la productividad no debe ser más que tres sencillos puntos:

  • Eliminar las llamadas "horas nalga". ¿Cómo puede ser México el país de la OCDE con más horas trabajadas y ser de los menos productivos? Las empresas deberán encontrar los incentivos para hacerlo, porque no es solo tarea del gobierno.
  • No basta con facilitar los créditos, sino hacerlos llegar a actividades con alto potencial de crecimiento y desarrollo.
  • No basta con invertir en investigación y desarrollo de tecnología, sino que debe dar resultados y promover la simplificación de procesos.

Además, el Secretario de Hacienda Luis Videgaray dijo que otra pieza clave es el fomento de la competencia, especialmente en favor de las pequeñas y medianas empresas; sin embargo, esta es un arma de doble filo. Si bien una mayor competencia sería benéfica para consumidores y disminuiría el tamaño de empresas semi-monopólicas, hay que advertir que no todas las pymes sobrevivirán a dicho mercado con competencia.

La propuesta de la democratización de la productividad suena muy bien de manera política, aunque a nivel económico aún deja preguntas con respuestas a medias que, seguramente, se irán respondiendo conforme el Comité instalado ayer empiece a trabajar.