¿Dónde está el crecimiento que tanto se anunciaba hace meses?

Durante los últimos meses del sexenio de Felipe Calderón varias publicaciones internacionales anunciaban con bombo y platillo que México bajo el gobierno de Peña Nieto el país podría convertirse en una potencia.

Seis meses después del inicio de la nueva administración, estamos muy lejos de ver señales claras de que nos convertiremos en potencia mundial.

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Empecemos con el dato más importante. Hace una semana se anunció que el PIB de México durante el primer trimestre alcanzó un débil crecimiento anual de 0,8%, mientras que su crecimiento trimestral muy pequeño, al alcanzar solo 0,45 por ciento. Aunque la economía se encontró muy lejos de haber sufrido un desplome, como algunos medios escandalosamente anunciaron, es claro que nuestro país se encuentra en un periodo de desaceleración.

Ante este dato, la Secretaría de Hacienda y la mayoría de los analistas han reducido el pronóstico de crecimiento de este año del 4% soñado a una cifra cercana al 3 por ciento.

Banco de México ha advertido que la tasa podría elevarse dependiendo de la aprobación de las reformas; sin embargo, aunque ya hemos visto algunas aprobadas, falta por concretarse la legislación secundaria que les permitirá ejecutarse y su impacto tardaría meses en verse reflejada en las cifras.

Hoy se anunció que el desempleo urbano subió a 6,42% en abril desde 5,87% en el mismo mes del año anterior. Esto, combinado con datos sobre ventas al por menor nos sugieren que la demanda interna en México no muestra signos de gran dinamismo, suposición respaldada por el comportamiento de la inflación subyacente.

Además, el país no se encuentra exento de la situación externa. Aunque sería muy difícil un contagio por parte de Europa, la política monetaria en Estados Unidos ha generado nerviosismo en los mercados, ante la posibilidad de que la Reserva Federal cambie su postura. Esto podría generar una salida no masiva, pero sí importante de capitales de los mercados emergentes, lo que podría acrecentar la desaceleración por la que pasamos.

Insisto: como país no nos encontramos en recesión o en crisis, incluso una en el corto plazo es muy poco probable, pero tampoco estamos más cerca de crecer a las tasas que con tanto optimismo se anunciaban.

Foto: Proceso