Llamados ninis: 24% de jóvenes que siguen sin oportunidades de trabajo y estudio

Cada determinado tiempo vuelve este titular a brillar en las noticias: México, tercero con más ninis entre países de la OCDE. Para quienes no tenemos tanta retentiva, de momento causa un poco de alarma la nota, como si fuera novedad, pero la realidad es que es el mismo lugar que ocupamos la vez pasada que la OCDE publicó otra cifra en que salía a relucir este mismo punto de los "ninis". Es más, en estas mismas notas se menciona que el porcentaje de jóvenes que "ni estudian, ni trabajan" permanece más o menos igual que desde hace una década: alrededor de 24% de jóvenes de 15 a 29 años -no es que sea alentador, pero por tanto tampoco es que esté aumentando-.

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Por otro lado, desde mi perspectiva hay que ponerle un poco de duda a estas cifras pues no aclara si en estos están considerando dentro del "ni trabajan", que una tercera parte de la población trabaja de manera informal y seguramente muchos jóvenes se encuentran ahí. Ayer le compré un esquite a un joven que pasa casi diario por mi casa, le preguntaba desde donde venía y el trayecto que se recorre vendiendo no está nada corto, y me vine a enterar que es el mismo que por las mañanas pasa vendiendo nieves; nadie tiene registro de su trabajo, pero díganme si se le puede llamar "nini". Y ya hacía un análisis más numérico, mi compañero Marco Antonio hace unos meses, en el que comparaba los datos con los que aparecen en el INEGI.

Por tanto el decir que México tiene el tercer lugar en cantidad de "ninis", bueno, pasa a no ser tan alarmante; lo que sí es alarmante es que por más de una década un 24% de jóvenes de entre 15 a 29 años no encuentran oportunidades de trabajo formales, estables y con las prestaciones de ley u opciones de estudio acreditables. ¿Lo mismo? No, no creo que sea lo mismo, en lo primero se suele ver al joven como el que no hace nada por mejorar su situación, algo que como les contaba no creo que sea tan cierto. En lo segundo se aprecia más una realidad: durante una década ni gobierno ni sociedad ha logrado dar oportunidades de empleo y preparación a una cuarta parte de los jóvenes, relegándolos a la informalidad, a actividades en las que no se respetan sus derechos y posiblemente algunos casos caen en la explotación.

Lo primero se ve más como un problema individual o hasta nos llevaría a preguntar si es una cuestión cultural. Lo segundo pone más de manifiesto las verdaderas raíces del problema: jóvenes egresan de las escuelas mal preparados; adultos acaparan puestos de trabajo a veces hasta con dobles plazas; empresas no están generando suficientes espacios para recién egresados; no hay suficientes espacios para una preparación media y media superior; miles de actividades económicas no están reguladas y vigiladas, etc. Una realidad social que ha largo plazo traerá muchos más problemas.

Foto: Angeloux