La ciencia en México todavía es cosa de hombres

Con motivo de la ceremonia de entrega de becas del programa “Becas para las Mujeres en la Ciencia L’Oréal-UNESCO-AMC”, que se llevó a cabo el lunes pasado en el Museo de Antropología, el periódico El Universal rescató un interesante artículo publicado en la Revista Ciencia de la Academia Mexicana de Ciencias, en el que se habla de una realidad que, desafortunadamente, no parece haber cambiado mucho con los años: la ciencia en México todavía es cosa de hombres.

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Si bien es cierto que este no es un problema exclusivo de México, las estadísticas en nuestro país son muy interesantes pues, según el artículo, aunque la presencia femenina ha aumentado en la matrícula universitaria, su participación en las áreas de investigación sigue sin ser equitativa.

Por ejemplo, el escrito señala que, aunque el porcentaje de la matrícula de mujeres estudiantes de posgrado pasó del 13% en 1970 al 49% en 2007, la presencia femenina en los centros públicos dedicados a la producción científica y tecnológica en el país no es tan significativa, pues es apenas de un 36 por ciento en promedio.

¿Pero por qué ocurre esto? Según Angélica Evangelista, Rolando Tinoco y Esperanza Tuñón, investigadores responsables de la publicación, uno de los grandes problemas a los que se enfrentan las mujeres investigadoras de todo el mundo (en especial a nivel posgrado) es la dificultad de balancear la vida profesional con las exigencias de la vida familiar, en especial si ya se tienen hijos o una pareja estable. Aparentemente, aquellas que han logrado alcanzar las categorías más altas lo han hecho porque decidieron permanecer solteras o cuando los hijos ya se han independizado.

En resumen, factores como los valores culturales, las tendencias políticas, las percepciones sociales, las pautas de conducta y expectativas son obstáculos para que las mujeres puedan destacar en el campo científico. Por supuesto, como mujer puedo decir que no es el único campo en el que pasa, pero siempre es sorprendente enterarse de estas cifras, especialmente porque uno pensaría que los cambios en la mentalidad de los mexicanos respecto a lo que el género femenino puede hacer, y lo que se espera de nosotras, serían suficientes para revertir dicha tendencia. No cabe duda que todavía queda mucho por hacer en cuanto a equidad de género, aunque creo que el trabajo más importante nos toca a nosotras, pues es muy difícil para muchas desprenderse de las ideas preconcebidas respecto a las obligaciones y presiones familiares y laborales. ¿No creen?

Foto: Academía Mexicana de Ciencias