¿Le pongo una bolsa de plástico, joven?

A estas alturas nadie duda de lo perjudicial que es para nuestro planeta el uso de las bolsas de plástico, ¿o no? Al menos eso podrían pensar los preocupados por el reciclaje y la ecología. El problema es que, a pesar de las leyes que el gobierno ha creado, la difusión en contra de su uso y las efectos negativos que su utilización trae al planeta, su empleo no parece disminuir, sino todo lo contrario. De acuerdo con cifras reportadas por el Senado de México, hacia 2011 se generaban al año 135 millones de toneladas de residuos, de las que 107 mil correspondían a bolsas de plástico.

bolsa plastico

Dos años antes, en el Distrito Federal se había aprobado la modificación a la ley de residuos sólidos, en la que se prohibía a los supermercados y establecimientos de venta al público regalar bolsas de plástico para transportar o contener productos, o en su caso utilizar biodegradables. Sin embargo, estas se siguen utilizando y regalando a diestra y siniestra en estos lugares, especialmente con el pretexto de que ahora son biodegradables. Pero ya volveremos a eso más adelante. Por lo pronto, hablaremos del principal inconveniente, que tiene que ver con la falta de cultura no sólo del reciclaje sino del uso racional de nuestros recursos. ¿Por qué digo esto?

De acuerdo con un informe de la SEMARNAT de 2011, el 28% de las bolsas de plástico se distribuye en las cadenas de supermercados, mientras que el resto, un pavoroso 72%, es utilizado en almacenes de ropa, tiendas que operan las 24 horas del día, comerciantes en mercados, tianguis y tiendas de abarrotes. Es decir, la mayoría se regalan en lugares donde es imposible tener un control o hacer un llamado de atención. Y ese es precisamente el problema.

Yo no sé si a ustedes les ha pasado pero cada vez que yo voy al mercado o al tianguis del domingo libró una batalla por traerme a casa la menor cantidad de bolsas posibles. Y digo batalla pues, por ejemplo, en el puesto del pollo se empeñan en ponerme envoltura doble, por aquello del goteo. Si voy a comprar verdura me dan una bolsa chica, pero si esta no es suficiente para guardar todo lo que necesito llevar, cuando entrego la mercancía el amable dependiente me embolsa verdura y bolsa en otra más grande, para que no se vaya a caer.

Por si fuera poco, por regla general en cada dos de tres puestos tengo que pedir que no me lo pongan en bolsa pues ya llevó una de tela, una petición que es recibida mínimo con una mirada de extrañeza. Hay comerciantes que hasta insisten en darte una bolsa de plástico, pues sino “se le va a maltratar la fruta” o “a caer el jugo de la carne”.

Pero incluso en los supermercados, ahí donde se supone que tienen prohibido regalar bolsas, más de una vez he tenido que pedir que me pongan todas mis cosas en una sola y no en varias, pues el uso de estos pequeños plásticos parece ser un símbolo de bienestar del que no se puede prescindir.

Mi punto es: falta educación. Pero sobre todo, una campaña que haga énfasis en lo perjudicial que es para la salud del planeta, y hasta la de nosotros mismos, el uso de las bolsas de plástico. ¿Datos? Ahí les van.

  • Hacer una bolsa de plástico toma sólo segundos, su uso es de quizá una o dos veces cuando mucho, mientras que su desintegración tarda entre 150 y 500 años.

  • Las bolsas representan el 10 por ciento de los desechos en las costas.

  • Al degradarse, las partículas toxicas entran a la cadena alimenticia produciendo todavía más contaminación y afectando la salud de todos los seres vivos.

  • Incluso las bolsas de plástico biodegradable causan problemas pues, para que en verdad puedan degradarse, se requieren ciertas condiciones ambientales que no se cumplen por falta de regulación y de conciencia ecológica.

  • En el Distrito Federal, las bolsas son las culpables de tapar las tuberías, cañerías y drenajes, lo cual, aunado a otros factores, provoca esos encharcamientos e inundaciones que tanto han afectado a nuestra ciudad en los últimos años.

¿Pero qué podemos hacer? Primero que nada, yo creo que acostumbrarnos al hecho de que las bolsas de plástico no son un bien necesario. Es decir, si no necesitan más de una bolsa para cargar sus cosas de supermercado, háganselo saber a la persona que las empaque. Las bolsas reutilizables también son una excelente opción, de hecho, se ha demostrado que su utilización puede reducir el consumo en casi 327 mil kilogramos de plástico. Otra alternativa para reutilizarlas es llevar consigo las bolsas de plástico que ya tienen al supermercado o a la tienda. Incluso, yo recomendaría guardar una bien dobladita en la bolsa o mochila, por si tienen que pasar a comprar algo de urgencia.

Otra recomendación es que, si van a comprar algo pequeño o que ya tiene su propio envoltorio, pidan que no se los metan en una bolsa. Al salir de la tienda no guarden el ticket y listo, no habrá problema. ¿Es complicado? Por supuesto, pero que una bolsa que sólo utilizamos por 10 segundos esté contaminando el ambiente por más de 100 años es algo que debería impulsarnos, creo, a dejar de utilizarlas tanto como podamos, ¿no creen?

Imagen: Wikihow