«Demonia», el horror a la vuelta de la esquina

La palabra "terror" viene asociada, al menos en la mente de algunos fácilmente impresionables como yo, con monstruos de piel verde, engendros de 20 patas o posesiones diabólicas de cualquier tipo. Sin embargo, a veces se requieren sólo de unas buenas y bien escogidas palabras, algo de misterio, algún suceso sobrenatural o sin explicación y hasta un poco de maldad humana para sumirnos en el más profundo espanto. Esa es precisamente la tónica de Demonia, libro compuesto por nueve relatos escritos por el jalisciense Bernardo Esquinca, que por su temática es una buena recomendación para los aficionados al misterio y las historias bien contadas.

Demonia de Bernardo Esquinca

Lo primero que hay que decir es que Demonia está clasificado como un libro "de terror", sin embargo, aquí no encontrarán ni zombies ni monstruos. Las historias en realidad parten de sucesos aparentemente cotidianos con un barniz sobrenatural o leyendas de esas que algún adulto cruel utilizaría para obligarnos a comer bien o hacer la tarea cuando estábamos chicos. Las ideas en sí podrían ser un poco chabacanas, sin embargo, el lenguaje claro, directo y cautivador de Esquinca logran atrapar al lector casi de inmediato, haciéndole pensar en si esos relatos no serán algo más que pura fantasía.

Moscas, el cuento que abre este volumen, juega con la obsesión llevada al límite, contando la historia de un hombre alucinado con las moscas a extremos insospechados. Aunque el relato no es necesariamente de los más fuertes del libro, sí sirve para presentar la base del resto: sucesos aparentemente cotidianos que toman giros desconocidos a medio camino y por lo mismo son capaces de producir escalofríos.

El autor retoma las calles del Centro Histórico y edificios históricos ya de por sí tenebrosos como La Castañeda para servir de escenario a sus narraciones. Varias incluso parten de la anécdota de un lector apasionado (¿el mismo Esquinca?) y distraído que encuentra mucho más de lo que buscaba en las librerías de viejo del Centro Histórico de la capital mexicana.

Esa es una de las razones por las que vale la pena leer este volumen, pues Bernardo recurre a nuestro propio folklore y leyendas para dar forma a cada uno de los cuentos, es decir, cualquiera de las historias tiene un dejo de "ya lo había escuchado" o "tal vez lo viví" que contribuye a aumentar la desazón ante lo incierto.

El relato que cierra el libro y que le da título al mismo es quizá el más terrorífico de todos. Aunque parte de una idea muy usada: el exorcismo y los campamentos de terror, la bien pensada prosa de Esquinca consigue darle un cierto halo de misticismo y olor a azufre que al final logra ponerte los pelos de punta, especialmente por la falta de control en su destino que al final parecen tener los protagonistas.

Un poco de sexo, muertes crueles, desaparecidos, enfermedades como la epilepsia, maldiciones y finales sin final complementan lo que en su conjunto es un libro de cuentos bien logrado, de fácil lectura pero al mismo tiempo rico en detalles, con ese aire familiar de las historias orales que desde siempre han estado en la boca de los mexicanos, pasando de generación en generación en noches sin luz o a través de libros de viejo.

En fin, Demonia es una opción interesante para aquellos que quieran paladear más del sabor actual de las letras mexicanas, los aficionados al misterio, el suspenso, las novelas policíacas o simplemente apasionados por las buenas historias. ¿Además, quién le dice no a un libro de misterio con la celebración del Día de Muertos a la vuelta de la esquina?

Nombre: Demonia
Año: 2011
Editorial: Almadía