El daño a «El Caballito» es irreversible, dice el INAH

La restauración y rehabilitación del monumento ecuestre a Carlos IV de España, conocido como El Caballito, realizada por restauradores contratados por el Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México, dejó "daños irreversibles" en la estatua, esto de acuerdo con el dictamen que realizaron expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, informó la institución en un boletín emitido el día de hoy.

Caballito Dañado

La restauración, aclaró el Instituto, se llevó a cabo sin autorización ni conocimiento del INAH, pues fue sólo hasta que se iniciaron los trabajos que el Fideicomiso intentó obtener los permisos necesarios. Derivado de esta gestión, la institución comisionó a un grupo de especialistas para realizar un dictamen, en el que se constató que: "la pátina oscura con que contaba la escultura hasta antes de la intervención estaba compuesta por productos de corrosión pasivos, es decir, estables".

Sin embargo, el 50 por ciento de dicha capa se perdió de manera irreversible luego de que los supuestos restauradores contratados por el Fideicomiso utilizaran ácido nítrico al 60% para la limpieza de la obra cuando, de acuerdo con los protocolos de restauración, dicho ácido debe utilizarse en concentraciones del 30% (el chiste se cuenta solo). El ácido también atacó parte de los elementos de la aleación de bronce con la que está hecha la escultura, lo que provocó daños irreversibles al material.

Finalmente, el dictamen calificó de negligentes los trabajos realizados pues, entre otras cosas, los andamios que utilizaron estos "restauradores" se amarraron al propio monumento, lo que pudo generar daños físicos por el movimiento de los mismos, además de corrosión debido a los materiales utilizados. Las técnicas y materiales que se usaron tampoco fueron los adecuados. En fin, básicamente lo que se hizo no tuvo pies ni cabeza. Tanto así, que los daños causados al monumento se estiman en un millón 415 mil 723 pesos.

Debido a que esta restauración violó la Ley Federal sobre Monumentos y su Reglamento, el INAH presentará una denuncia ante la PGR contra los responsables, entre ellos el Sr. Arturo Javier Marina Othón, encargado de los trabajos que, por cierto, "olvidó" presentar su cédula profesional cuando muy tardíamente solicitaron el permiso, y que tiene una empresa de restauración que ni siquiera cuenta con sitio en Internet.

Ahora, lo cierto es que, más allá de tecnicismos, el daño a la escultura es completamente obvio, como se puede observar en las fotos que público el mismo instituto. Lo preocupante, creo yo, es que el mismo gobierno sea incapaz de contratar gente especializada para este tipo de restauraciones. Vaya, es un hecho que es necesario brindar cuidado permanente a nuestro patrimonio. El problema es cuando improvisados como este señor, que además iba a recibir un sueldo por su trabajo, logran convencer y engatusar a los encargados del cuidado de las obras. Parece que lo único que nos queda a los ciudadanos es estar al pendiente de lo que se haga en nuestros monumentos históricos y denunciar cuando debamos hacerlo. ¿No creen?

Foto: INAH