Ventilar los problemas de México

Sí se pueden hacer muchas cosas en este país y enfrentarse a la realidad social debería ser una de ellas. El gobierno impulsa desde inicios de este sexenio, la Cruzada Nacional contra el Hambre, un programa social para proveer de alimento y servicios básicos a las comunidades más remotas del país y esta política ha sido criticado por buscar más beneficios políticos que sociales.

El sábado pasado, el diario La Razón y varios periódicos publicaron en primera plana una imagen que fue catalogada como amarillista y exagerada, pero la noticia en sí era bastante llamativa: una mujer indígena en Oaxaca dió a luz en el pasto frente a una clínica de salud en la comunidad de San Felipe Jalapa de Díaz porque no fue atendida.

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Es una denuncia al sistema de salud. Los médicos y enfermeras que deberían haber ayudado a Irma López Aurelio, indígena mazateca, le dieron largas porque están envueltos en un paro y protestas; además, la paciente no es fluida en el idioma español y no logró darse a entender. No era su primer hijo, ya sabía qué era lo que estaba pasando y que era tiempo.

Salió del hospital y cuando ya no pudo más se hincó y comenzó a pujar, fueron sus gritos lo que llamó la atención de quienes se encontraban alrededor, y hasta ese momento salieron del hospital a atenderla, en el pasto, pues ya era muy tarde.

La imagen, que fue tomada por un testigo de la situación y difundida a través de las redes sociales fue criticada por el gobierno oaxaqueño tras su publicación en diarios impresos. Es una imagen fuerte, que puede generar disgusto, pero si no es así, ¿cómo vamos a hacer que este país camine?

No fue hasta que los huracanes Ingrid y Manuel azotaron las costas del país que el gobierno reaccionó, y entonces empezaron a salir a la luz actos de corrupción de muchos sexenios atrás. La Autopista del Sol, por ejemplo, estuvo mal construida desde el inicio, y por eso tiene muchos problemas, los cerros se desgajan y con este clima resultó muy dañada.

Con la crisis de Guerrero, los sistemas de Protección Civil y de rescate tardaron en entrar en acción, y comunidades alejadas tardaron días en establecer comunicación y en que alguien acudiera a ver y a realizar un reporte de los daños.

No es una fotografía de un tabloide, sino una denuncia a un precario sistema de gobierno y de salud lleno de corrupción, donde los intereses personales de los servidores públicos son más importantes, que lo público. Y así se conocen casos por todo el país, no solo Oaxaca.

¿Hasta dónde tiene que llegar, o cuál es el límite para que gobierno y gobernados nos pongamos las pilas para hacer de este país un lugar mejor? Más allá de alcanzar el primer mundo, busquemos tener, una vida digna y un buen lugar donde vivir.