El primer recorrido por el Museo Jumex

Una fábrica de artes al lado de una gran ola de espejos, ese es el panorama de un área de Polanco donde cada vez se levantan más conjuntos habitacionales de lujo que se convierten en micro ciudades aisladas del resto del Distrito Federal. Con la llegada del Museo Jumex y su estructura de mármol veracruzano de color vainilla concebida por el arquitecto David Chipperfield a la zona, descubrimos que los 6,000 metros cuadrados para exposiciones y áreas dedicadas a la investigación prometen muchos retos, tanto para los que gustan del arte contemporáneo como para aquellos que de vez en cuando sienten que vieron al rey verdaderamente desnudo tras observar lienzos vacíos con verdaderas obras de palabras en las cédulas.

A pocos días de la inauguración del Museo Jumex, nos encontramos con una obra terminada, pero con algunos espacios vacíos, diferencias entre la información proporcionada por redes sociales y la página de la Fundación Jumex y algunas zonas que requieren pulirse dentro del lugar (falta de señalamientos, cédulas negras de letras blancas en espacios oscuros, indicación de cuales obras son interactivas), pero afortunadamente descubrimos que las primeras exposiciones cubren las expectativas que teníamos de una de las colecciones privadas de arte contemporáneo más grandes que existen en México.

El acervo de más de 1800 piezas empezará a revelarse poco a poco, tal como lo hizo en la Galería Jumex en Ecatepec, por el momento de las cinco exposiciones que se esperaban para la apertura del museo solo están disponibles tres, pero ya empieza a notarse la estructura de Cosmogonía doméstica del artista Damián Ortega, que próximamente permitirá ver una pieza mecánica que funciona como un reloj gigante en el piso, moviéndose en órbita, al exterior del lugar.

El recorrido inicia en el tercer piso del Museo Jumex, con la exposición Lugar en Dos Dimensiones, una selección de la Colección Jumex + Fred Sandback curada por Patrick Charpenel, en ella se presenta la obra de más de 40 artistas conviviendo en un mismo espacio, aprovechando las amplias proporciones del lugar para dirigirnos entre pinturas, esculturas e instalaciones, como tres realidades que logran coexistir gracias a las diferentes identidades.

Desde los experimentos con balones Spalding de Jeff Koon hasta las soluciones con animales preservados como las de Damien Hirst y la transformación de Jackie Kennedy al azul por Andy Warhol, sin olvidar pasar por las esculturas de fibra de vidrio, el latón cromado y los artículos comunes trasladados a una nueva perspectiva por los mismo objetos que la rodean.

Tras descender en el museo nos encontramos con un espacio oscuro que se va aclarando conforme avanzas en la exposición. Se trata de James Lee Byars - ½ an autobiography, curada por Magali Arreola en colaboración con MoMA PS1, donde se reúnen filmaciones, vestuarios y palabras para formar de alguna manera la figura del artista James Lee Byars, quien al estar obsesionado con la perfección buscó en todo su trabajo la idea de belleza y verdad.

Vemos a grandes rasgos las palabras que se convierten en pequeñas obras que llevan la caligrafía a un intrincado trazo de uniones certeras, así como objetos que al ser manipulados por el artista dejan de ser simples piedras que ruedan en una ciudad o papeles que se desdoblan al interior de una galería en diversos momentos de la década de los 60.

Después de pasar por otros espacios vacíos dentro del Museo Jumex, el recorrido inaugural concluye en el piso -3, el sótano donde el arte emergente encuentra al graffiti de tubos de neón, las llantas recicladas se vuelven una estructura suspendida en el espacio, las bicicletas cubiertas de lodo adquieren otro significado y las medias de nylon se convierten en figuras antropomórficas.

Es el área donde las tendencias se desbordan en un ambiente urbano en un contexto de concreto y tuberías expuestas que permite encontrar la identidad actual tras recorrer propuestas consolidadas en años anteriores.